Entrenamiento autógeno de Schultz
1. Introducción
La música exige al intérprete precisión técnica y sensibilidad emocional, pero el miedo escénico, la tensión corporal o la autoexigencia pueden sabotear el rendimiento. En el escenario, el músico comienza a activar el corazón, la respiración, el tono muscular y el diálogo interno.
Tocar un instrumento implica:
- Coordinación motora fina extremadamente precisa
- Regulación respiratoria
- Control de la memoria de trabajo
- Control emocional frente al público
- Resistencia física durante ensayos prolongados
Pero el escenario introduce un factor adicional como es la evaluación social. Incluso intérpretes experimentados pueden experimentar:
- Aceleración cardíaca
- Hiperventilación
- Sudoración
- Temblores en manos
- Rigidez muscular
- Pensamientos intrusivos de error

Desde la psicología, esto se conoce como ansiedad de ejecución musical, considerada una forma específica de ansiedad de desempeño con componentes fisiológicos, cognitivos y conductuales. El problema no es sentir activación, sino que sea desproporcionada.
2. Antecedentes históricos
El Entrenamiento Autógeno (EA), desarrollado por el psiquiatra berlinés Johannes Heinrich Schultz en la década de 1930, se ha convertido en una herramienta valiosa dentro de la psicología de la música para ayudar a los intérpretes a regular su activación fisiológica y optimizar su desempeño.
Fue uno de los primeros métodos científicos que demostró que podemos influir voluntariamente sobre procesos fisiológicos que tradicionalmente consideramos “involuntarios”, como la frecuencia cardíaca o la tensión muscular.
Surge en el contexto de la psiquiatría alemana de principios del siglo XX, influido por los estudios sobre hipnosis y estados alterados de conciencia. Schultz observó que ciertos pacientes hipnotizados describían espontáneamente sensaciones de pesadez y calor en las extremidades, junto con modificaciones respiratorias y cardiovasculares. A partir de estos hallazgos, sistematizó un método que permitiera reproducir tales efectos sin la intervención directa del hipnotizador.
Su obra principal, Das Autogene Training (1932), estableció un protocolo estructurado destinado a inducir respuestas parasimpáticas mediante fórmulas verbales repetitivas y atención pasiva concentrada.

El término autógeno significa literalmente “que se genera por uno mismo”. Y esa es la clave del método: se trata de una técnica de autorregulación psicofisiológica en la que la persona aprende a inducir, mediante fórmulas mentales y atención concentrada, un estado profundo de relajación.
A diferencia de la hipnosis clásica, el entrenamiento autógeno no depende de un terapeuta que dirija el proceso. La persona aprende progresivamente a inducir el estado por sí misma.
Schultz observó que los pacientes en estado hipnótico describían espontáneamente sensaciones corporales como:
- Pesadez en brazos y piernas
- Sensación de calor
- Respiración tranquila
- Latido cardíaco calmado
A partir de estas observaciones el método evolucionó hacia un procedimiento estructurado y estandarizado orientado a promover cambios autonómicos voluntarios. El objetivo es activar el sistema nervioso parasimpático, responsable del descanso, la recuperación y la estabilidad fisiológica.
Aunque puede parecer similar a la relajación muscular progresiva de Edmund Jacobson, existen diferencias importantes:
- En la relajación progresiva se tensan y relajan músculos activamente.
- En el entrenamiento autógeno no hay contracción previa. La relajación se induce mentalmente utilizando la concentración pasiva: el músico evoca mentalmente sensaciones de pesadez, calor y regularidad fisiológica sin esfuerzo muscular previo.
3. Fundamentos teóricos
El EA se basa en un principio hoy ampliamente aceptado por la psicología y la neurociencia: la mente y el cuerpo están profundamente interconectados.
Cuando estamos estresados
- Se activa el sistema nervioso simpático.
- Aumenta la frecuencia cardíaca.
- Se tensan los músculos.
- La respiración se acelera.
Pero esta relación también funciona en sentido inverso. Si logramos inducir señales corporales asociadas a la calma, el cerebro interpreta que “no hay amenaza” y reduce la activación fisiológica.
El EA se fundamenta en la interacción bidireccional entre procesos cognitivos y respuestas autonómicas. Desde una perspectiva psicofisiológica, el método pretende activar el sistema nervioso parasimpático, reduciendo la actividad simpática asociada al estrés.
Los principios teóricos incluyen:
- Autorregulación autonómica: el sujeto aprende a influir voluntariamente en funciones involuntarias (frecuencia cardíaca, tono muscular, respiración).
- Concentración pasiva: atención focalizada sin esfuerzo activo.
- Autosugestión estructurada: repetición de fórmulas breves que evocan sensaciones corporales específicas.
4. Estructura metodológica
El método clásico se aprende progresivamente, practicando durante varias semanas una serie de ejercicios estructurados. Cada uno se centra en una sensación corporal específica.
- Pesadez en brazos y manos
Se repite mentalmente una fórmula como:
“Mi brazo derecho está muy pesado.”
La pesadez está asociada a la relajación muscular profunda. - Sensación de calor
“Mi brazo derecho está agradablemente caliente.”
El calor refleja vasodilatación y relajación vascular. - Regulación cardíaca
“Mi corazón late tranquilo y regular.”
Se favorece la percepción serena del latido. - Regulación respiratoria
“Mi respiración es tranquila y regular.”
No se controla activamente la respiración, solo se observa. - Regulación abdominal
“Mi abdomen está cálido.”
Relacionado con la estabilidad emocional. - Mente fresca
“Mi mente está agradablemente fresca.”
Esta fórmula ayuda a mantener claridad mental mientras el cuerpo está relajado.

Cada sesión dura entre 10 y 15 minutos y se recomienda practicar dos o tres veces al día. Durante la práctica se pueden experimentar las siguientes sensaciones:
- Sensación de peso agradable en extremidades
- Calor corporal
- Sensación de flotación
- Disminución del diálogo interno
- Estado de calma profunda
El EA puede integrarse en tres momentos clave:
Antes del ensayo
Breves sesiones de 10 minutos ayudan a preparar el cuerpo para la práctica.
Antes de salir al escenario
Una versión abreviada puede realizarse en camerinos para estabilizar la activación.
Después de la actuación
Facilita la recuperación fisiológica y reduce la fatiga acumulada.

5. Beneficios
Reducción de la ansiedad
Disminuye la activación fisiológica asociada a preocupaciones constantes.
Manejo del estrés
Mejora la capacidad de recuperación tras situaciones demandantes.
Trastornos psicosomáticos
Puede ayudar en cefaleas tensionales, problemas gastrointestinales funcionales e hipertensión leve.
Mejora del sueño
Al reducir la hiperactivación nocturna.
Rendimiento deportivo y académico
Favorece concentración y control emocional.
Reduce la tensión muscular fina
Los intérpretes dependen de microajustes musculares extremadamente delicados. La activación excesiva genera:
– Rigidez en hombros y cuello
– Presión excesiva en dedos
– Movimientos menos fluidos
El ejercicio de “pesadez” del entrenamiento autógeno favorece una disminución progresiva del tono muscular basal.
Regula la respiración
La ansiedad produce respiración torácica superficial y acelerada. El ejercicio respiratorio del EA promueve una respiración automática más profunda y regular sin forzarla voluntariamente.
Estabiliza el pulso
El corazón acelerado puede generar sensación de pérdida de control. Las fórmulas relacionadas con la regulación cardíaca ayudan a percibir el latido como tranquilo y constante.
Mejora la concentración
El entrenamiento autógeno no solo relaja, sino que también entrena la capacidad de focalización sostenida.
6. Bibliografía
- Bernstein, D. A., Borkovec, T. D., & Hazlett-Stevens, H. (2000). New directions in progressive relaxation training: A guidebook for helping professionals. Praeger.
- Goleman, D., & Schwartz, G. E. (1976). Meditation as an intervention in stress reactivity. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 44(3), 456–466. https://doi.org/10.1037/0022-006X.44.3.456
- Kreibig, S. D. (2010). Autonomic nervous system activity in emotion: A review. Biological Psychology, 84(3), 394–421. https://doi.org/10.1016/j.biopsycho.2010.03.010
- Luthe, W. (1981). Autogenic therapy and psychotherapy. Grune & Stratton.
- Schneider, R. H., et al. (1995). A general systems theory perspective for biofeedback and relaxation therapies. En J. V. Basmajian (Ed.), Biofeedback: A clinician’s guide (pp. xx–xx). Williams & Wilkins.
- Schultz, J. H. (1932). Das autogene training. Thieme.
- Schultz, J. H. (1982). Entrenamiento autógeno: Psicocibernética de la relajación (Trad. al español). Editorial Científico-Médica.
- Schultz, J. H., & Luthe, W. (1959). Autogenic therapy: Vol. 1. Autogenic methods. Grune & Stratton.
- Schultz, J. H., & Luthe, W. (1969). Autogenic therapy: Vol. 2. Medical applications. Grune & Stratton.
