por Jorge Orozco
Quinteto «El Turia»
En 1888 se crea el trío “El Turia” al incorporar a su hermana Teresa, nacida en 1875, tocando el laúd-lira, lo que les hará abandonar definitivamente los conciertos en la calle. A los dos años se ampliará la formación transformándose en cuarteto con la incorporación de Magenia (n.1880) tocando la badurría-lira y finalmente en quinteto a partir de 1900 con el pequeño Emilio al piano (n. 1889).

De todas las agrupaciones instrumentales existentes de pulso y púa que tenían actividad a finales del siglo XIX, el cuarteto “El Turia” destacó desde sus comienzos por su gran nivel técnico y musical, cosechando éxitos por todos y cada uno de los escenarios donde actuaban entre los que destacan el Teatro Principal de Valencia, Teatro Alhambra de Madrid, Teatro Lírico de Barcelona, Teatro Principal de San Sebastián, Teatro Nuevo de Oporto, Palacio de Cristal de Marsella, etc.
Tenían un repertorio muy extenso y variado alcanzando las 400 obras ejecutadas de memoria, abarcando compositores como Donizetti, Wagner, Listz, Chopin, Verdi, Rossini, Chapí, etc. Su gran labor fue contribuir a la divulgación musical del género sinfónico y operístico entre los sectores mas amplios de la población a través de transcripciones de piezas orquestales para los instrumentos de cuerda pulsada, y más tarde con piano, que ejecutaban preferentemente en cafés, casinos y teatros. Realizaron más de mil conciertos en los casi 25 años que duró su carrera profesional, recorriendo toda España, Francia, Portugal y Argelia.
En sus largas temporadas en Madrid llegaron a actuar en diferentes ocasiones en el Palacio Real ante SS.MM. Doña María Cristina, Reina Regente, la infanta Doña Isabel, Don Alfonso XIII, miembros de la nobleza y cuerpo diplomático.

Además les otorgaron la Encomienda de Isabel La Católica, cuya apreciada condecoración ostentaron a título individual y colectivo. Estanislao relata en sus memorias la visita al Palacio Real:
“Actuamos durante dos meses en el teatro Alhambra y a continuación, por mediación del director de orquesta valenciano Vicente Lleó, fuimos contratados para actuar en el Nuevo Teatro situado en la calle de Capellades. Allí conocimos a los hermanos Quintero. Cierto día, después de la comida, recibimos la visita de un alto empleado de Palacio, quien por encargo de Su Alteza la Infanta Doña Isabel nos encarecía el que nos entrevistásemos con el Mayordomo Mayor de Palacio, señor duque de Sotomayor, con el fin de cumplimentar los deseos de Su Majestad y demás personas de la familia Real de oír al Cuarteto El Turia en concierto privado por estar la Corte de luto. Se convino en celebrar dicho concierto a las nueve y media de la noche en la fecha prefijada. Conviene advertir que nuestra actuación en el teatro era alrededor de las once de la noche. Con la exactitud de la cosas del Palacio, a las nueve y media en punto comenzaba nuestro concierto ante las personas Reales, a Excepción de la Infanta Doña Isabel, que tomo asiento a mi lado. No ejecutamos un programa determinado, pues contando con un extensísimo repertorio y poseyendo S.M. la Reina una vasta cultura musical, cabe decir que ejecutamos las obras que nos iba pidiendo o indicando. Al dar las once sin notar hastío ni cansancio en los oyentes le recordé a mi hermano lo avanzado de la hora y nuestro compromiso del teatro, y dirigiéndose a la Reina le anunció nuestra retirada a lo que contestó esta algo sorprendida: ¿Tan pronto?….”


Certificados de la Casa Real, 1892 – 1899
Críticas de prensa
Toda la prensa local, nacional y extranjera sin excepción se rindió a los pies de los hermanos valencianos que hacían las delicias de sus oyentes allá por donde paseaban su arte. Algunas de las crónicas aparecidas en la prensa diaria de la época avalan el prestigio alcanzado y permite hacerse una idea del alto nivel musical que poseían y el impacto que causaban en el público asistente:
(…) Los hermanos Marco son verdaderos artistas que sienten la música que interpretan y la dicen con tan especial delicadeza y gusto tan exquisito, que llegan a producir legítima y extraordinaria emoción en el ánimo de quien les escucha.
EL LIBERAL, Madrid, domingo 22 de mayo de 1892


(…) Con entera sinceridad declaramos que cuanto se diga es pálido para dar exacta idea del mérito sobresaliente de los jóvenes valencianos Manuel, Estanislao, Teresa y Magenia.
EL IMPARCIAL, Madrid, miércoles 25 de mayo de 1892
(…) Difícilmente escucharemos un conjunto tan unido, compacto y perfecto. El efecto que el cuarteto produjo fue tan sorprendente y el público lo demostró con sus repetidos y entusiastas aplausos.
UNIÓN VASCONGADA, San Sebastián, sábado 16 de julio de 1892
(…) Cuanto pudiéramos decir del trabajo de los artistas resultaría falto de color; baste decir, para que los lectores se formen una ligera idea de lo que el concierto fue, que la ejecución de todos los números del programa fue primorosa, que las gradaciones de tono resultaron muy limpias y que las notas altas eran atacadas con valentía y destrezas inconcebible.
LA RIOJA, Logroño, martes 6 de septiembre de 1892
Verdaderamente son muy justos y merecidos los elogios tributados por la prensa al notable cuarteto El Turia. Los cuatro individuos que lo componen, Manuel, Estanislao, Teresa y Magenta Marco, tocan con admirable perfección, ejecutan de una manera sorprendente maravillando a todo el que les oye, aquella incomparable maestría y rara habilidad.
EL NOTICIERO, San Feliu de Guixols, 29 de enero de 1893
(…) Diríase cuando se le oye que una misma fuerza les impele, como si fuesen piezas de un mecanismo perfecto y bien equilibrado, al que hay que agregar el alma, cuyas manifestaciones se revelan por medio de matices exquisitos y gradaciones de sonoridad que causan embeleso en el ánimo del auditorio.
EL MERCANTIL VALENCIANO, Valencia, miércoles 22 de marzo de 1893

(…) Los aplausos no cesaban al terminar la ejecución de cada obra, pues verdaderamente no podía exigirse más a los jóvenes hermanos, que son artistas de corazón, manejando las invisibles cuerdas de sus instrumentos, a las que arrancan inspirados acentos.
EL CORREO DE VALENCIA, Valencia, viernes 28 de abril de 1893
La interpretación de tan difíciles obras, fue verdaderamente magistral, pudiendo decirse que dominan los instrumentos que tocan a pesar de ser tan complicados y a los cuales arrancan notas de sublime efecto, dando al conjunto armonía y delicada expresión a las serenatas; el público saboreó las bellezas del arte, aplaudiendo con entusiasmo y justicia.
EL MEDITERRANEO, Cartagena, miércoles 8 de noviembre de 1893
(…) el joven Estanislao arrancó, con maestría incomparable, notas tan dulcísimos de su guitarra que el público le hizo objeto de una ovación delirante.
EL IGUALADÍN, Igualada, 8 de abril de 1894
(…) La familia Marco interpretando a maravilla el pensamiento grande de los más renombrados compositores que apenas si sus oyentes pueden contener los latidos que en su pecho se agitan sin cesar. ¡Cuanta afinación! ¡Cuanta dulzura! ¡Qué de sentimiento! No es pues de extrañar que el laúd-lira, laúd-bandurria, bandurria y guitarra, en manos de tan hábiles artistas, produzcan de continuo estrepitosos aplausos.
LA SEMANA DE IGUALADA, Igualada, 8 de abril de 1894
(…) en vez de esos cuatro instrumentos nos parecía oír toda una orquesta, por la limpieza y dulzura de las notas, su prodigiosa ejecución y ese claro oscuro que saben dar los artistas citados a las composiciones que ejecutan, revelando que sienten de corazón la música y crean con verdadero “amore” y fielmente la idea del autor.
EL PORVENIR, Albacete, 22 de octubre de 1898.

(…) los hermanos Marco sienten la música que interpretan y la dicen y reflejan con tanta delicadeza y gusto que llegan a producir en el auditorio tal explosión de entusiasmo que no pudiéndose contener se desborda en frenéticos bravos y aplausos que impiden muchas veces escuchar los finales de las difíciles obras que interpretan.
LA TRIBUNA, Ciudad Real, 9 de diciembre de 1898
(…) El triunfo de anoche es el más grande que ha podido alcanzar el cuarteto del Turia y su excelente director.
LA ÉPOCA, Madrid. Domingo 8 de enero de 1899

(…) Los elogios que se hagan de este quinteto no pueden ser nunca exagerados, pues todo cuanto de él se diga es poco a realzar a su gran mérito.
La orquesta mejor instrumentada y mejor dirigida, no interpretaría más admirablemente que este quinteto las difíciles y delicadas piezas que se oyen estas noches en el café-restaurant España.
HERALDO DE CARTAGENA,, miércoles 18 de abril de 1900
(…) De sus cuerdas maestramente pulsadas, se escapaban un torrente armonioso de notas que al vibrar en el espacio, caian sobre nuestra alma como majestuosa cascada de diafanas perlas y dorados hilos que se entretejían para formar hermosísima filigrana.
Las grandes composiciones musicales de los eminentes maestros Beethoven, Mozart, Mendelsson, Chopin, Ribistein, Saint-Saéns, todos los géneros y todos los estilos, tienen en el envidiable quinteto El Turia un esmeradísimo intérprete lleno de encanto y de originalidad.
EL DEMÓCRATA, Novelda 1 de abril de 1900
Guillermo Tell, Marina, La Favorita, Tanda de valses, Fantasía de Marina, Pavana, malagueña, Jota y algunas más que no recordamos, fueron las obras que interpretaron de una manera prodigiosa, particularmente D. Manuel con la bandurria, y D. Estanislao con la guitarra, lo que entusiasmaron al público de una manera extraordinaria, a la vista de aquella increíble ejecución, gusto exquisito (sic) e incomparable armonía.
EL JUSTICIERO, Linares, 11 de Noviembre de 1900
Labor docente
Cuando se disuelve el quinteto “El Turia” a principios del siglo XX, al fallecer el hermano mayor, contrae matrimonio con Felicitas Castillo y Martín en la Parroquia del Salvador y Santa Mónica de Valencia el 16 de enero de 1910 teniendo un único hijo al que llamaron Manuel. Estanislao se centraría en su labor docente y compositiva dando clases y fundando algunas agrupaciones de pulso y púa como la Rondalla Valencia del Centro Instructivo Musical de Benimaclet en 1918, y la Rondalla Segarra de Vall d`Uxó creada en 1943 y en la que dio clases hasta 1954.


Entre los numerosos alumnos que formó destacan la guitarrista castellonense Josefina Cruzado, sobrina de Francisco Tárrega, el valenciano Patricio Galindo, miembro fundador de la sociedad “Amigos de la Guitarra”, compositor y autor de numerosas obras didácticas y el universal maestro murciano Narciso Yepes, que comenzó a recibir sus enseñanzas en 1940 cuando contaba trece años de edad. En el disco Músicas de España y América (Zafiro, 1989), se puede leer el siguiente comentario haciendo referencia a su maestro y a la primera obra que le dedica un compositor:

“Estanislao Marco fue uno de los discípulos predilectos de Tárrega. Yo tuve la suerte de estudiar con él. La escuela de Tárrega se bifurcó en dos, los que tocaban con las yemas de los dedos, y los que se dejaban crecer las uñas. Al primer grupo pertenecían: Estanislao Marco, Josefina Robledo, Salvador García y Emilio Pujol. Al segundo: Miguel Llobet y Joaquín García de la Rosa, con quién también tuve la suerte de estudiar. Él era un anciano y yo un niño de trece años, pero recuerdo aquel contacto como un milagro de mi existencia. Hablamos los dos como si tuviéramos la misma edad. No recuerdo quién se acercaba a quién, pero estoy seguro de que en ese misterio estaba la clave de la corriente que se establece entre discípulo y maestro y por la que pasaban no solo conocimiento y experiencias sino un amor. Esta Guajira es la primera obra que un compositor escribió para mí y yo deseo acabar el disco con ella para rendir homenaje al hombre que deposito su confianza en mí cuando yo era apenas un adolescente. Espero no haber defraudado la suya ni la de ninguno de los que se brindaron a enseñarme lo mejor de ellos mismos.”
Narciso Yepes
Labor compositiva
Compuso más de un centenar de obras para guitarra caracterizadas por su brevedad y escritas con un estilo romántico tardío, fiel reflejo de la época que vivió en su juventud. Sus composiciones se insertan en la estética de la llamada música de salón, destinada a la rápida comunicación con el público a través de piezas ligeras, agradables y con grandes dosis de inspiración en la música popular (valses, mazurcas, tangos, schottis, gavotas, malagueñas, granadinas…). Elaboró un método de guitarra, otro de laúd español además de numerosas transcripciones y arreglos de autores como Bach, Chopin, Listz, Schubert, Serrano, etc.
Su aportación al repertorio de la guitarra es digna de tener en cuenta ya que enriquece de forma evidente el patrimonio musical de nuestro instrumento.

Con excepción de dos obras (Preludio en re y Serenata en Biblioteca Fortea) su producción musical jamás vio la luz pública ya que se negó sistemáticamente a publicarla, permaneciendo inédita más de medio siglo. Sus razones tendría, pero otro dato más que añadir a la larga lista de casualidades mágicas es lo que me contaron sus antiguos alumnos de la Vall d´Uixó cuando preguntaban a su Maestro porqué no publicaba, y siempre les respondía:
-«Ya vendrá alguien que lo hará por mí…«
El 22 de junio de 1954 año fallece en Valencia en su domicilio de la calle Sagunto nº 36 bajo . Su cuerpo reposa en el Cementerio Municipal de Valencia junto a su hijo y nuera.


